Bitcoin: El génesis de una nueva forma de entender al mundo

Español | January 24, 2019 By:

“The Times 03/Jan/2009 Chancellor on brink of second bailout for Banks” con esta frase y exactamente a las 15:15 del 3 de enero del 2009, un tal Satoshi Nakamoto daba fe del inicio exacto de una de las tecnologías más disruptivas de nuestra historia, daba génesis al Bitcoin y sus primeras 50 monedas.

10 años después -a pesar de haber sido acusada de morir en más de 300 oportunidades por medios y referentes de todo el mundo-, esta resiliente tecnología se encuentra más sólida, activa y viva que nunca.

Pero por qué, si durante el 2018 perdió el 80% de su valor respecto a diciembre del 2017 -valiendo hoy unos nada despreciables 4.000 dólares por unidad-, hay tantos seguidores de esta tecnología que siguen tan entusiasmados. ¿Qué película están mirando y qué película ven otros?

La mirada del corto plazo

Lo primero a entender es que en este ecosistema hay todo tipo de participantes, pero los que más abundan y los más ruidosos son siempre los especuladores.

Cuando nos referimos a los especuladores no sólo nos referimos a los traders o los que finalmente invierten sino a todos los que alimentan y se alimentan de la información del precio, incluyendo a los medios de noticias tradicionales y la gente común.

Es más fácil y más noticia para el público general contar que el precio subió o bajó un 50% que el impacto futuro de la evolución del Lightning Network o SegWit.

El precio aunque de algún modo representa lo que un mercado cree del potencial futuro de un activo, está viciado de tantas otras variables como por ejemplo la de no quedarse afuera en una corrida hacia arriba o hacia abajo.

Otros miembros de este grupo del corto plazo son los dinosaurios, reconocidos referentes de las recetas de ayer que esta tecnología disrumpe o bien ignora y que aprovechan su prestigio y voz para “patalear” en contra de lo que no son capaces de entender. Entre ellos se encuentran varios de los enquistados en estructuras centralizadas y/o de gobierno. Es común en ellos resguardarse en las regulaciones y el indestructible status quo. Los cambios de paradigmas no son fáciles de ver o entender, y menos de aceptar.

Por otro lado están los maximalistas de la inmediatez que esperan que las promesas del Bitcoin se cumplan “ayer”. Acá también está lleno de autores que hablan de promesas incumplidas pero que no entienden que esta disrupción es una construcción voluntaria y colectiva, que exige de la reflexión y aporte de miles de personas idóneas que, en vez de enfocarse en “alimentar un precio”, se enfocan en construir bases sólidas. Estos maximalistas no entienden que este cambio exigirá pelea, errores, aprendizajes colectivos y reveses, o que los resultados aparecerán cuando el tiempo imponga el ejemplo y la persistencia por sobre las soluciones preexistentes.

Otro grupo, aunque menos otrodoxo, son los scammers, en este grupo se encuentra toda una serie de individuos que desarrollan esquemas de marketing multinivel comercializados como vinculados al Bitcoin o su minería; los que hackean a proveedores de servicios Bitcoin, y los que han desarrollado una plétora de ICOs o altcoins dudosas, todos ellos buscando el beneficio propio y el abuso de la confianza de los individuos. Pero, aunque sus hechos ensucian colateralmente en la mente de los ciudadanos al Bitcoin, ninguno de estos abusos se ha dado realmente sobre la red Bitcoin, existen en todas las industrias y no afectan a la realidad del proyecto.

Por último en este grupo se encuentran algunos de los vendedores de servicios basados en “soluciones blockchain”, que en su necesidad de generar ingresos ven en Blockchain una nueva “gallinita de oro” para vender a empresas soluciones que la tecnología o no está lista para proveer, o que probablemente nunca proveerá. Apoyados en el éxito de Bitcoin cuando va en alza y separándose de él cuando va a la baja, se aprestan a desarrollar cada uno un nuevo modelo de Blockchain híbrido o federado capaz de responder a cada tipo de necesidad en detrimento de los valores de confianza descentralizada, resistencia a censura, y código abierto que hacen tan valiosa a esta disrupción.

La mirada evolutiva

Una mirada un poco más correcta es la mirada evolutiva, esta mirada ofrece un análisis sobre varios factores asociados a los avances y la evolución del Bitcoin y su entorno. Un buen referentes en este sentido es Jameson Lopp (@lopp), quien recientemente ha publicado una síntesis de interesantes estadísticas.

Entre ellas se puede destacar el impresionante crecimiento de soluciones que permiten una mejor escalabilidad y promueven una mayor eficiencia en el uso de la red como SegWit, MAST, firmas Schnorr, Lightning Network o sidechains, el incesante incremento Instituciones, Formaciones y Papers Académicos, el incremento en la inversión en proyectos crypto y relacionados, el crecimiento de las herramientas para proveer de mayor fungibilidad a las monedas, el aumento de los repositorios técnicos en GitHub, el aumento del hashrate (seguridad de la red), el aumento del trading en países con monedas débiles, etc.

Inclusive un dato curioso muestra el incremento del uso de la Blockchain de Bitcoin como base de datos 100% confiable para el anclaje de datos en forma directa o indirecta como los saldos transados en otras blockchains.

Dentro de esta mirada se destacan los desarrolladores serios que dedican su tiempo a mejorar la infraestructura o desarrollar alternativas en código abierto y que arrojan nuevas ideas hacia donde podría evolucionar esta tecnología. Su motivación no suele ser económica sino de desafío personal y de pertenecer a algo más grande.

Por otro lado, para varios proveedores de servicios de la industria local e internacional, la época de “vacas flacas”, fuera de la vorágine de los momentos vividos a fines del 2017, permite dedicar tiempo y recursos a eficientizar y mejorar sus plataformas.

La mirada del futuro

Finalmente está la mirada de los true believers (o hodlers), ellos suelen ver más allá del precio (obvio que les alegra y entristece como al resto), pero aunque siguen más o menos de cerca los avances evolutivos, consideran que esta tecnología es piedra angular de un futuro diferente y mejor. Básicamente creen que el genio salió de la botella y que ya no hay vuelta atrás.

En este futuro se redefinen estructuras antiguas de confianza centralizada, la privacidad es un derecho absoluto y nuestra información un activo económico individual, donde el consenso es la verdadera fuente del poder, donde la transparencia y el código abierto son las bases de la confianza, donde el libre mercado promueve la eficiencia, donde las distancias y los límites geopolíticos pierden relevancia y donde existen nuevas herramientas para enforzar individualmente nuestra libertad.

Esta mirada cree que el Bitcoin no será un reemplazo al peso o al dólar digital, sino un nuevo tipo de dinero alternativo que el tiempo demostrará ser más útil, confiable, eficiente, inclusivo y justo.

Cada intento infructuoso de reemplazar, desvirtuar, desprestigiar o destruir el proyecto sólo demuestra la solidez de su comunidad y del proyecto, haciéndolo más real y resiliente.

Acerca de la ONG Bitcoin Argentina

Esta asociación civil sin fines de lucro ayuda desde el 2013 a entender y aprovechar el potencial disruptivo de esta tecnología con foco en la sociedad general, las empresas y el gobierno mediante capacitaciones, debates, encuentros, conferencias y consultorías. Es parte también de un flamante colectivo internacional llamado Alianza Blockchain Iberoamericana.

Como es de esperarse, hoy 3 de enero, festeja en EspacioBitcoin los primeros 10 años de vida de esta tecnología.

* Fundador de la ONG Bitcoin Argentina, el Coworking Espacio Bitcoin, las Conferencias LABITCONF y la Alianza Blockchain Iberoamérica.